varices

Varices

Varices

Las varices son venas superficiales anormalmente dilatadas caracterizadas por un retorno inadecuado de la sangre venosa al corazón. Las más comunes son las de los miembros inferiores y pueden provocar pesadez, cansancio o ulceración. De acuerdo con su estadio clínico se clasifican en 6 tipos (CEAP), requiriendo cada uno de ellos medidas específicas e individualizadas según su evolución.

 

Desde un punto de vista fisiopatológico, el fallo venoso se debe a una alteración valvular (que permite el reflujo venoso por incompetencia de su cierre) y a una alteración parietal secundaria (que condiciona la dilatación tortuosa de sus paredes).

varices1

Fig. 1: Fisiopatología de la insuficiencia venosa

 

Opciones de tratamiento:

Las medidas terapéuticas están orientadas al control de la hipertensión venosa que se genera por la insuficiencia de las venas.

 

Existen varias opciones posibles y su médico le recomendará la más apropiada para su caso.

1.     Medicamentos: Flebotónicos.

Se pueden utilizar solos o en combinación con otras medidas. Aunque no eliminan la causa, ayudan a la mejoría de los síntomas y al confort de los pacientes. Están especialmente indicados en épocas de calor (verano) o periodos con molestias (sintomáticos).

 

 

2.     Medias Elásticas de Compresión.

Las medias elásticas de compresión constituyen la medida más eficaz para la prevención y tratamiento de la insuficiencia venosa. Se caracterizan por una compresión decreciente desde tobillo a muslo, que ayuda a evitar el hinchazón (edema) y a mejorar el retorno venoso. Existen diferentes clases de compresión y tipos (cortas, largas hasta muslo o hasta cintura). Consulte a su médico la que puede ser más beneficiosa para su constitución anatómica y grado de enfermedad.

 

 

3.     Cirugía Convencional.

La cirugía convencional de las varices consiste en la fleboextracción de los paquetes varicosos y de la vena safena insuficiente. Se conoce como “stripping” y se caracteriza por la ligadura del cayado safeno y la extirpación de la vena mediante un dispositivo que se introduce desde el tobillo hasta la región inguinal o hueco poplíteo. Requiere anestesia raquídea y suele acompañarse de hematomas durante el postoperatorio inmediato.

 

 

4.     Escleroterapia y/o Microespuma.

Consiste en la obliteración química de las venas debido a la perfusión endovenosa de una sustancia de naturaleza alcohólica (bien líquida o en forma estable de espuma) que produce una reacción inflamatoria de la pared venosa y que tiene por objeto su oclusión.

 

La escleroterapia está especialmente indicada para el tratamiento de varículas superficiales y teleangiectasias.

 

 

5.     Ablación de las Venas.

Se trata de una terapia mínimamente invasiva de tipo ambulatorio. Durante los últimos años se han desarrollado diferentes métodos (láser, radiofrecuencia, veno-oclusión con esclerosante) que tienen por objeto la obliteración del tronco venoso insuficiente, no requiriendo su extirpación. Permite la reincorporación precoz a las tareas diarias. No obstante, este tipo de terapias no suelen estar cubiertas por las aseguradoras médicas y requieren de una aportación económica por parte del paciente. Consulte a su médico sobre el método más apropiado o disponible en su medio hospitalario.

vari3

Fig. 2: Teleangiectasias subsidiarias de tratamiento esclerosante

varices

Fig. 3: Varices Tronculares (CEAP-C3) dependientes de la vena safena interna y con indicación de tratamiento quirúrgico.

 

Recomendaciones generales para el cuidado de las piernas: consejos médicos:

Los pacientes portadores de varices o con factores de riesgo para padecerlas deben tomar en cuenta una serie de consejos que favorezcan el retorno venoso:

 

 

  • Seguir una dieta equilibrada que ayude a evitar el sobrepeso. Los estudios realizados demuestran que las personas con obesidad tienen un 50% más de posibilidades de desarrollar la aparición de varices que las personas normales y, además, los obesos portadores de varices tienen el riesgo de presentar complicaciones trombóticas posquirúrgicas.
    Por todo lo dicho se deduce la importancia que tiene para la circulación venosa y la prevención de las varices combatir la obesidad. Se sugieren alimentos vegetales ricos en fibras para prevenir el estreñimiento y no excederse en el uso de sal, ya que puede favorecer la retención de líquidos y el edema.
  • Practicar ejercicio. Los paseos o caminatas diarias, el paseo en bicicleta, la natación o cualquier otro deporte ayuda a activar la circulación de retorno venoso. Es aconsejable evitar los ascensores y subir o bajar escaleras.
  • Evitar la permanencia prolongada en posición de pie o el sedentarismo. Esto debe ser una norma tanto en el trabajo como en la vida doméstica. Elegir la profesión en función de la predisposición a la aparición de varices es difícil, pero una azafata, peluquera, un obrero inmovilizado en la cadena de producción, una empleada sentada ante su escritorio, deben adquirir la costumbre de realizar caminatas diarias de media hora y practicar algún deporte los fines de semana para contrarrestar la deficiencia circulatoria propia de su actividad. Las mujeres dedicadas a las tareas domésticas deben evitar las estancias prolongadas de pie lavando, planchando o cocinando. Lo mejor es utilizar unas medias elásticas de compresión y acostumbrarse a realizar breves interrupciones en estos trabajos cotidianos caminando durante algunos minutos para retornar luego a estos menesteres. Cuando lleve mucho tiempo sentado, mueva las piernas o haga ejercicios de flexión de los pies.

 

  • Evitar fuentes de calor excesivo o la exposición prolongada al sol. El calor favorece la vasodilatación de las venas y la aparición de nuevas redes venosas. Se debe evitar, por tanto, los baños muy calientes, las saunas, la depilación de cera caliente y las temperaturas excesivas. Se aconseja aprovechar la playa para pasear por la orilla con las piernas dentro del agua y utilizar prendas húmedas cubriendo las piernas cuando esté sentada en piscina.

 

  • Utilizar ropa y calzado cómodo. Se debe evitar prendas de vestir ajustadas que dificulten el retorno venoso, tales como ligas o fajas muy apretadas. Los zapatos deben tener un tacón moderado que al caminar favorezcan la compresión del tejido esponjoso plantar y la activación de la bomba muscular de la pantorrilla.

 

  • Descansar con las piernas elevadas. Las piernas elevadas en reposo favorece el drenaje venoso.

 

  • Duchas de agua. Se recomiendan duchas diarias sobre las piernas, comenzando en los pies y con movimientos circulares ascendentes. Conviene evitar el calor, pero se aconseja los cambios de temperatura que activen la tonicidad de las venas, especialmente con agua templada o fría. Posteriormente, hidrate bien la piel y aplique una crema o gel masajeando la pierna de manera ascendente desde los tobillos.

 

  • Depilación. Evite la depilación con ceras calientes. Se aconseja el uso de ceras frías, cremas depilatorias o métodos mecánicos. La depilación láser no está contraindicada.

 

  • Si usted está embarazada. Durante el embarazo, es muy frecuente la aparición de varices, pies hinchados y molestias en las piernas. Estos síntomas pueden empeorar progresivamente hacia el final del embarazo. Esto ocurre debido a la acción de las hormonas que favorecen una pérdida del tono de las venas, un aumento del volumen de sangre circulante y a la compresión del feto en las venas de drenaje pélvico. Todo ello condiciona un mayor estasis venoso. En estas circunstancias utilice medias elásticas y consulte a su médico antes de tomar cualquier tipo de medicación.

 

  • Evitar los traumatismos en las piernas. Si tiene lesiones cutáneas producidas por la insuficiencia de las venas, evite los traumatismos o cualquier herida de la piel que favorezca el desarrollo de úlceras, especialmente si tiene manchas oscuras (dermatitis ocre) o eczemas.

 

  • Control periódico. Las varices son un proceso crónico y evolutivo, por lo que conviene visitar a su especialista.
diab1

Pie diabético

Es importante recalcar que no debe confundirse “pie diabético” con el pie de una persona diabética, ya que no todos los diabéticos desarrollan esta complicación que depende en gran medida del control que se tenga de la enfermedad, de los factores intrínsecos y ambientales asociados al paciente y en definitiva del estado evolutivo de la patología de base.

diab1

Definición:

 

Se define el Pie Diabético como una alteración clínica de base neuropática e inducida por la hiperglucemia mantenida, en la que con o sin coexistencia de isquemia, y previo desencadenante traumático, se produce lesión y/o ulceración del pie.

diab2

Neuropatía:

Cuando se dice que el pie diabético tiene una “base neuropática” se hace referencia a que la causa primaria que hace que se llegue a padecer un pie diabético está en el daño progresivo que la diabetes produce sobre los nervios, lo que se conoce como neuropatía. Los nervios están encargados de informar sobre los diferentes estímulos (nervios sensitivos) y de controlar a los músculos (nervios motores o efectores). En los diabéticos, la afectación de los nervios hace que se pierda la sensibilidad, especialmente la sensibilidad dolorosa y térmica, y que los músculos se atrofien, favoreciendo la aparición de deformidades en el pie, ya que los músculos se insertan en los huesos, los movilizan y dan estabilidad a la estructura ósea. Estas deformidades pueden favorecer los roces, cambiar la distribución de los apoyos del pie durante la marcha y predisponer a la aparición de lesiones.

 

El hecho de que una persona pierda la sensibilidad en el pie implica que si se produce una herida, un roce excesivo, una hiperpresión de un punto determinado o una exposición excesiva a fuentes de calor o frío no se sientan. Los diabéticos pueden sufrir heridas y no darse cuenta.

diab3a diab3b diab3c

 

Alteraciones vasculares:

 

La isquemia, o sufrimiento tisular derivado de la insuficiente  circulación arterial, es frecuente en los diabéticos, como consecuencia del daño que sufren los vasos sanguíneos a causa de la enfermedad. Las arterias tienen la función de aportar nutrientes y oxígeno a las células para que éstas funcionen correctamente. El pie es una zona de riego comprometido por su distancia al corazón y si los vasos sanguíneos se encuentran obstruidos, este riesgo se ve aumentado. Con ello, se pueden producir importantes trastornos tróficos (sequedad y debilidad de la piel, alteraciones de las uñas y el vello) o la aparición de fenómenos necróticos; dicho de otro modo, pueden provocar que determinadas zonas de tejido mueran (gangrena).

Además, la insuficiencia arterial no solo provoca un sufrimiento de las células y de los tejidos, sino que además implica que la respuesta inflamatoria y de defensa se vea disminuida. Las arterias son responsables de llevar los nutrientes y mecanismos necesarios para que un tejido se regenere, de modo que si se forma una herida, ésta difícilmente cicatrizará.

diab5

Úlceras:

Las úlceras requieren todos los cuidados que estén al alcance del paciente, ya que no solo no se resuelven espontáneamente, sino que tienden a agravarse, llegando en muchos casos a gangrenarse, lo que obliga a efectuar amputaciones parciales o incluso totales de las zonas afectadas. Se estima que las complicaciones derivadas de la diabetes son la principal causa de amputación no traumática en el mundo.

 

Diagnóstico y tratamiento:

El manejo de un pie diabético requiere de un enfoque multidisciplinar, que incluya la participación de diferentes profesionales del ámbito sanitario (endocrino, podólogo, ortopedia…). Ésta es la mejor forma de detectar, prevenir y tratar a tiempo estas complicaciones

En la primera valoración de una lesión en el pie de un diabético se debe realizar una evaluación de la circulación arterial, ya que en caso de que ésta se encuentre afectada se debe intentar la revascularización lo antes posible. A continuación es imprescindible valorar la situación clínica del paciente y examinar las circunstancias coadyuvantes que pueden condicionar una mala evaluación de las lesiones. Por último, es imprescindible un buen cuidado local realizado por un profesional con experiencia, que sepa desbridar los tejidos muertos, realizar una cura correcta de las heridas y una descarga apropiada de la zona lesionada.

 

Recomendaciones para prevenir un pie diabético:

  • Mantener un buen control de la glucemia.
  • Una dieta equilibrada que permita la estabilidad de los niveles de glucemia y la obesidad.
  • Ejercicio físico que facilite un control de peso y facilite la circulación arterial de las extremidades.
  • Un buen control de la tensión arterial y de los niveles de lípidos en sangre.
  • No fumar ni consumir alcohol.
  • Cuidar diariamente los pies.

Cuidados del pie en pacientes diabéticos

La correcta higiene de los pies y la elección adecuada del calzado es la estrategia básica para evitar la aparición de rozaduras o heridas.

  • Examine la planta de los pies y los espacios interdigitales con la ayuda de un espejo, o pida a alguien que lo haga por usted en caso de impedimento físico.

recom1

  • Es muy importante que se lave diariamente los pies con agua templada y jabón neutro. Compruebe la temperatura con las manos, ya que la pérdida de sensibilidad puede que a veces no se perciba adecuadamente la temperatura real del agua.

recom2

  • Seque bien los pies con una toalla suave, con atención especial entre los dedos.

recom3

  • Aplique crema hidratante que evite la sequedad de la piel, pero respete los dedos ya que puede favorecer la humedad del espacio interdigital y la aparición de complicaciones.

recom4

  • No camine nunca descalzo.
  • Utilice siempre calcetines, pero evite que éstos tengan goma elástica en el borde que dificulte la circulación. Intente utilizar calcetines de algodón no sintéticos, limpios cada día y evitando que los pies suden.
  • El sudor de los pies puede macerar los tejidos y los espacios interdigitales. Mantenga la higiene, utilice talco y cambie con frecuencia de calcetines.
  • Acuda a un podólogo ante la aparición de durezas o callos. No utilice callicidas que puedan producir úlceras.

recom5

  • Las uñas de los pies deben cortarse con tijera de punta roma, sin producir heridas, y en línea recta, sin apurar el corte.
  • No coloque los pies cerca del fuego, estufas o fuentes de calor. Evite la exposición prolongada al sol. La pérdida de sensibilidad puede ocasionar quemaduras en un pie de riesgo cuyas complicaciones pueden ser muy graves.
  • No utilice sandalias, chanclas o zapatos que dejen los pies al descubierto. El calzado debe utilizarse siempre con calcetines.

recom6

  • Antes de calzar, compruebe con la mano que la superficie interior está libre de cuerpos extraños o prominencias que ocasionen rozadura.
  • El calzado debe ser cómodo, que no ajuste ni provoque rozaduras, evitando que terminen en punta.
  • Se aconseja comprar los zapatos al final del día, cuando los pies están más hinchados, así se garantiza que el zapato sea cómodo.
  • Se aconseja que el calzado sea de piel, sin costuras internas, flexibles, ligeros, transpirables y con la suela que no resbale.
  • La compra de calzado ortopédico debe realizarse bajo criterio y prescripción de un especialista.