Clarivein, una técnica de vanguardia para el tratamiento de las varices

Durante la última década, numerosos métodos mínimamente invasivos han sido desarrollados para el tratamiento de la insuficiencia venosa de la vena safena. Estos métodos ablativos tienen en común el acceso percutáneo, el empleo de anestesia loco-regional, tiempos quirúrgicos cortos y resultados de seguridad y eficacia satisfactorios. Sin embargo, estas nuevas técnicas (láser o radiofrecuencia) requieren del empleo de anestesia tumescente, que puede ser fuente de disconfort y complicaciones en el paciente. Recientemente, un nuevo sistema mecánico-químico (Clarivein®) ha aparecido en el arsenal terapéutico de los cirujanos. Este método minimiza los aspectos negativos de las otras técnicas combinando la aplicación de una escleroterapia ecoguiada que consigue la oclusión venosa. Los resultados hasta ahora publicados indican una tasa de veno-oclusión superior al 90% y una gran seguridad (no fenómenos tromboembólicos venosos”).

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Las varices son venas superficiales anormalmente dilatadas caracterizadas por un retorno inadecuado de la sangre venosa al corazón. Las más comunes son las de los miembros inferiores y pueden provocar pesadez, cansancio o ulceración. De acuerdo con su estadio clínico se clasifican en 6 tipos (CEAP), requiriendo cada uno de ellos medidas específicas e individualizadas según su evolución.

 

Desde un punto de vista fisiopatológico, el fallo venoso se debe a una alteración valvular (que permite el reflujo venoso por incompetencia de su cierre) y a una alteración parietal secundaria (que condiciona la dilatación tortuosa de sus paredes).

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Fig. 1: Fisiopatología de la insuficiencia venosa

 

Opciones de tratamiento:

Las medidas terapéuticas están orientadas al control de la hipertensión venosa que se genera por la insuficiencia de las venas.

 

Existen varias opciones posibles y su médico le recomendará la más apropiada para su caso.

1.     Medicamentos: Flebotónicos.

Se pueden utilizar solos o en combinación con otras medidas. Aunque no eliminan la causa, ayudan a la mejoría de los síntomas y al confort de los pacientes. Están especialmente indicados en épocas de calor (verano) o periodos con molestias (sintomáticos).

 

 

2.     Medias Elásticas de Compresión.

Las medias elásticas de compresión constituyen la medida más eficaz para la prevención y tratamiento de la insuficiencia venosa. Se caracterizan por una compresión decreciente desde tobillo a muslo, que ayuda a evitar el hinchazón (edema) y a mejorar el retorno venoso. Existen diferentes clases de compresión y tipos (cortas, largas hasta muslo o hasta cintura). Consulte a su médico la que puede ser más beneficiosa para su constitución anatómica y grado de enfermedad.

 

 

3.     Cirugía Convencional.

La cirugía convencional de las varices consiste en la fleboextracción de los paquetes varicosos y de la vena safena insuficiente. Se conoce como “stripping” y se caracteriza por la ligadura del cayado safeno y la extirpación de la vena mediante un dispositivo que se introduce desde el tobillo hasta la región inguinal o hueco poplíteo. Requiere anestesia raquídea y suele acompañarse de hematomas durante el postoperatorio inmediato.

 

 

4.     Escleroterapia y/o Microespuma.

Consiste en la obliteración química de las venas debido a la perfusión endovenosa de una sustancia de naturaleza alcohólica (bien líquida o en forma estable de espuma) que produce una reacción inflamatoria de la pared venosa y que tiene por objeto su oclusión.

 

La escleroterapia está especialmente indicada para el tratamiento de varículas superficiales y teleangiectasias.

 

 

5.     Ablación de las Venas.

Se trata de una terapia mínimamente invasiva de tipo ambulatorio. Durante los últimos años se han desarrollado diferentes métodos (láser, radiofrecuencia, veno-oclusión con esclerosante) que tienen por objeto la obliteración del tronco venoso insuficiente, no requiriendo su extirpación. Permite la reincorporación precoz a las tareas diarias. No obstante, este tipo de terapias no suelen estar cubiertas por las aseguradoras médicas y requieren de una aportación económica por parte del paciente. Consulte a su médico sobre el método más apropiado o disponible en su medio hospitalario.

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Fig. 2: Teleangiectasias subsidiarias de tratamiento esclerosante

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Fig. 3: Varices Tronculares (CEAP-C3) dependientes de la vena safena interna y con indicación de tratamiento quirúrgico.

 

Recomendaciones generales para el cuidado de las piernas: consejos médicos:

Los pacientes portadores de varices o con factores de riesgo para padecerlas deben tomar en cuenta una serie de consejos que favorezcan el retorno venoso:

 

 

  • Seguir una dieta equilibrada que ayude a evitar el sobrepeso. Los estudios realizados demuestran que las personas con obesidad tienen un 50% más de posibilidades de desarrollar la aparición de varices que las personas normales y, además, los obesos portadores de varices tienen el riesgo de presentar complicaciones trombóticas posquirúrgicas.
    Por todo lo dicho se deduce la importancia que tiene para la circulación venosa y la prevención de las varices combatir la obesidad. Se sugieren alimentos vegetales ricos en fibras para prevenir el estreñimiento y no excederse en el uso de sal, ya que puede favorecer la retención de líquidos y el edema.
  • Practicar ejercicio. Los paseos o caminatas diarias, el paseo en bicicleta, la natación o cualquier otro deporte ayuda a activar la circulación de retorno venoso. Es aconsejable evitar los ascensores y subir o bajar escaleras.
  • Evitar la permanencia prolongada en posición de pie o el sedentarismo. Esto debe ser una norma tanto en el trabajo como en la vida doméstica. Elegir la profesión en función de la predisposición a la aparición de varices es difícil, pero una azafata, peluquera, un obrero inmovilizado en la cadena de producción, una empleada sentada ante su escritorio, deben adquirir la costumbre de realizar caminatas diarias de media hora y practicar algún deporte los fines de semana para contrarrestar la deficiencia circulatoria propia de su actividad. Las mujeres dedicadas a las tareas domésticas deben evitar las estancias prolongadas de pie lavando, planchando o cocinando. Lo mejor es utilizar unas medias elásticas de compresión y acostumbrarse a realizar breves interrupciones en estos trabajos cotidianos caminando durante algunos minutos para retornar luego a estos menesteres. Cuando lleve mucho tiempo sentado, mueva las piernas o haga ejercicios de flexión de los pies.

 

  • Evitar fuentes de calor excesivo o la exposición prolongada al sol. El calor favorece la vasodilatación de las venas y la aparición de nuevas redes venosas. Se debe evitar, por tanto, los baños muy calientes, las saunas, la depilación de cera caliente y las temperaturas excesivas. Se aconseja aprovechar la playa para pasear por la orilla con las piernas dentro del agua y utilizar prendas húmedas cubriendo las piernas cuando esté sentada en piscina.

 

  • Utilizar ropa y calzado cómodo. Se debe evitar prendas de vestir ajustadas que dificulten el retorno venoso, tales como ligas o fajas muy apretadas. Los zapatos deben tener un tacón moderado que al caminar favorezcan la compresión del tejido esponjoso plantar y la activación de la bomba muscular de la pantorrilla.

 

  • Descansar con las piernas elevadas. Las piernas elevadas en reposo favorece el drenaje venoso.

 

  • Duchas de agua. Se recomiendan duchas diarias sobre las piernas, comenzando en los pies y con movimientos circulares ascendentes. Conviene evitar el calor, pero se aconseja los cambios de temperatura que activen la tonicidad de las venas, especialmente con agua templada o fría. Posteriormente, hidrate bien la piel y aplique una crema o gel masajeando la pierna de manera ascendente desde los tobillos.

 

  • Depilación. Evite la depilación con ceras calientes. Se aconseja el uso de ceras frías, cremas depilatorias o métodos mecánicos. La depilación láser no está contraindicada.

 

  • Si usted está embarazada. Durante el embarazo, es muy frecuente la aparición de varices, pies hinchados y molestias en las piernas. Estos síntomas pueden empeorar progresivamente hacia el final del embarazo. Esto ocurre debido a la acción de las hormonas que favorecen una pérdida del tono de las venas, un aumento del volumen de sangre circulante y a la compresión del feto en las venas de drenaje pélvico. Todo ello condiciona un mayor estasis venoso. En estas circunstancias utilice medias elásticas y consulte a su médico antes de tomar cualquier tipo de medicación.

 

  • Evitar los traumatismos en las piernas. Si tiene lesiones cutáneas producidas por la insuficiencia de las venas, evite los traumatismos o cualquier herida de la piel que favorezca el desarrollo de úlceras, especialmente si tiene manchas oscuras (dermatitis ocre) o eczemas.

 

  • Control periódico. Las varices son un proceso crónico y evolutivo, por lo que conviene visitar a su especialista.